Dans le Parque Alerces, à proximité d'Esquel sur la route du grand Sud, j'ai campé trois jours loin, seule, protégée par l'ancêtre des forêts de Patagonie, vieux de 4.000 ans. Il a vu Pythagore, Aristote sans doute aussi .... "Connais-toi toi-même ", murme le vieux tronc et le vent qui descend le Rio Arrayanes est venu glacer mon visage quand il faisait nuit , figer dans ma mémoire un poème offert par Miguel. Il ne savait pas le petit pêcheur qu'il me donnait à palper avec des mots neufs, une résonnance toute mienne, une émeraude que je dédie à mes chères mère et fille.
¡ Mira ! Las palabras inocentes me han rejuvenecido al fin
y como en otro tiempo las lágrimas brotan de mis ojos.
Y recuerdo los días hace mucho pasados
y la tierra nativa vuelve a alegrar de nuevo mi alma solitaria
y la casa donde crecí un dia con tus bendiciones,
donde, alimentando con amor, muy pronto creció el niño.
Ah, cuántas veces pensé que yo te reconfortaría
Cuando a mí mismo me veía obrar a lo lejos sobre el vasto mundo.
Mucho intenté y soñé, y me he llagado el pecho
a fuerza de luchar, pero haréis que yo sane
¡ queridos míos ! Y aprenderé a vivir como tu Madre, mucho tiempo ;
es piadosa y tranquila la vejez.
Vendré a ti : bendice ahora a tu nieto una vez más,
Que, así, el hombre mantenga lo que de niño prometió.
Hölderlin
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